martes, 1 de marzo de 2011

Discurso del Papa Benedicto a la Pontificia Academia por la vida

Benedicto XVI recibió a los participantes en la asamblea anual de la Pontificia Academia para la Vida, con su nuevo presidente, el obispo Ignacio Carrasco de Paula. En dicha instancia participa en calidad de miembro del comité directivo Mons. Fernando Chomali, obispo auxiliar de Santiago.
El Papa dijo que el tema que han afrontado estos días, el síndrome post-aborto, "revela la voz irresistible de la conciencia moral, y la herida gravísima que sufre cuando la acción humana traiciona la vocación innata al bien del ser humano, de la que da testimonio".

"En esta reflexión sería útil -subrayó- centrarse en la conciencia, a veces ofuscada, de los padres de los niños, que a menudo dejan solas a las mujeres embarazadas. La conciencia moral (...) tiene el deber de discernir el bien del mal en las diferentes situaciones de la vida, de modo que a partir de este juicio, el ser humano puede orientarse libremente al bien. A quienes niegan la existencia de la conciencia moral del ser humano, reduciendo su voz al resultado de condicionamientos externos o a un fenómeno puramente emocional, es importante reiterar que la calidad moral de la acción humana no es un valor extrínseco, o facultativo y no es ni siquiera una prerrogativa de los cristianos o de los creyentes, sino que es común a todos los seres humanos. En la conciencia moral Dios habla a cada uno e invita a defender la vida humana en todo momento. En este vínculo personal con el Creador se halla la dignidad profunda de la conciencia moral y la razón de su carácter inviolable".

Hablando de los médicos, el Santo Padre señaló que "no pueden abdicar de su grave tarea de defender del engaño la conciencia de muchas mujeres que piensan que el aborto es la solución a las dificultades familiares, económicas, sociales, o a los problemas de salud de su hijo. Especialmente en esta última situación, se convence a menudo a la mujer, a veces los mismos médicos, de que el aborto es no solo una opción moralmente lícita, sino incluso un acto "terapéutico" necesario para evitar sufrimientos al hijo y a su familia, y un "injusto" peso para la sociedad. En un contexto cultural caracterizado por el declino del sentido de la vida, donde se ha atenuado mucho la percepción común de la gravedad moral del aborto y de otras formas de atentados contra la vida humana, los médicos deben tener una fortaleza especial para seguir afirmando que el aborto no soluciona nada, sino que mata al niño, destruye a la mujer y ciega la conciencia del padre del niño, devastando, a menudo, la vida familiar".

"Esa tarea, sin embargo, no corresponde solamente a la profesión médica. Es necesario que toda la sociedad defienda el derecho a la vida del concebido y del verdadero bien de la mujer que, nunca y en ninguna circunstancia, podrá sentirse realizada en la decisión del aborto. Al mismo tiempo, es necesario (...) que no falte la ayuda necesaria a las mujeres que, habiendo recurrido desgraciadamente al aborto, experimentan todo el drama moral y existencial. Hay muchas iniciativas, tanto en ámbito diocesano como de los entes de voluntariado, que ofrecen ayuda psicológica y espiritual para una plena recuperación humana. La solidaridad de la comunidad cristiana no puede renunciar a este tipo de corresponsabilidad".

El Papa se refirió después al segundo tema que han analizado en la asamblea: la utilización de los bancos del cordón umbilical con fines clínicos y de investigación.

"Se trata de aplicaciones clínicas importantes y de investigaciones prometedoras en ámbito científico, pero que para su realización dependen mucho de la generosidad en la donación de la sangre del cordón en el momento del parto y de que las estructuras se adecuen para ello. Os invito por tanto -dijo- a haceros promotores de una solidaridad humana y cristiana verdadera y consciente".

Benedicto XVI advirtió al final de la perplejidad de los investigadores acerca de los bancos privados para la conservación de la sangre del cordón para uso propio. "Esa opción -concluyó-, además de carecer de una real superioridad científica respecto a la donación del cordón, debilita el genuino espíritu de solidaridad que debe animar constantemente la búsqueda del bien común al que, en último análisis, tienden la ciencia y la investigación médica".

La Asamblea de la Pontificia Academia para la Vida se desarrolló en el Vaticano entre el 23 y el 27 de febrero, en la Sala Pablo VI. Mons. Fernando Chomali Garib, obispo auxiliar de Santiago, asistió en calidad de miembro del comité directivo de la Pontificia Academia para la Vida.

Los temas que se trataron en la oportunidad fueron el síndrome post aborto y los bancos de cordones umbilicales. En la galería fotográfica aparece Mons. Chomali junto a Mons. Ignacio Carrasco de Paula, Presidente de la Pontificia Academia para la Vida y el Dr. Munir Farag del Líbano, también integrante del Comité directivo.

Fuente: Servicio Informativo Vaticano


Vaticano, 28/02/2011

Texto completo del discurso

jueves, 17 de febrero de 2011

Encuentro Mundial de Familias - Milán 2012

Carta del Papa para el Encuentro Mundial de las Familias 2012

El cardenal Ennio Antonelli, presidente del Pontificio Consejo para la Familia, presentó este mediodía en la Oficina de Prensa de la Santa Sede la Carta de Benedicto XVI para el VII Encuentro Mundial de las Familias, que tendrá lugar del 30 de mayo al 3 de junio de 2012 en Milán (Italia), sobre el tema: "La familia: el trabajo y la fiesta".

También participaron en la rueda de prensa el obispo Jean Laffitte,monseñor Carlos Simón Vázquez y el padre Gianfranco Grieco, O.F.M. Conv., respectivamente secretario, subsecretario y jefe de oficina del dicasterio; el obispo Erminio De Scalzi, auxiliar de la archidiócesis de Milán, delegado del cardenal arzobispo Dionigi Tettamanzi para la organización del Encuentro y don Davide Milani, responsable de las comunicaciones sociales de la arquidiócesis de Milán.

"El trabajo y la fiesta -escribe el Papa en la carta- están íntimamente relacionados con la vida de las familias: afectan las decisiones, tienen influencia en las relaciones entre los cónyuges y entre padres e hijos, inciden en la relación entre la familia y la sociedad y la Iglesia".

El Santo Padre resalta que "hoy en día, por desgracia, la organización del trabajo, diseñada y puesta en práctica en función de la competencia del mercado y de la ganancia máxima, y el concepto de la fiesta como oportunidad para la evasión y el consumo, contribuyen a la disgregación de la familia y la comunidad y a difundir un estilo de vida individualista. Por eso -continúa-, es necesario promover una reflexión y un compromiso para conciliar las exigencias y los tiempos del trabajo con los de la familia y a recuperar el verdadero sentido de la fiesta, especialmente del domingo, pascua semanal, día del Señor y día del hombre, día de la familia, de la comunidad y de la solidaridad".

"El próximo Encuentro Mundial de las Familias -escribe el Papa- es una ocasión privilegiada para volver a plantear el trabajo y la fiesta en la perspectiva de una familia unida y abierta a la vida, bien integrada en la sociedad y en la Iglesia, atenta a la calidad de las relaciones y a la economía del núcleo familiar".
El Papa manifiesta el deseo de que "ya en el año 2011, XXX aniversario de la exhortación apostólica "Familiaris consortio", "carta magna" de la pastoral familiar, comience un itinerario con iniciativas a nivel parroquial, diocesano y nacional, con el fin de destacar las experiencias de trabajo y de fiesta en sus aspectos más reales y positivos, con especial hincapié en la incidencia sobre la experiencia de vida concreta de las familias".
Final de la carta, el Santo Padre señala que el VII Encuentro Mundial, "al igual que los anteriores, durará cinco días y culminará el sábado por la noche con la "Fiesta de los testimonios" y la mañana del domingo con la misa solemne. En estas dos celebraciones,  que presidiré, nos reuniremos como "familia de familias".
Comentando el tema de la carta, el cardenal Antonelli se refirió a los problemas que afectan a la familia. "Se privatiza y se reduce a un lugar de afectos y de gratificación individual; no recibe el adecuado apoyo cultural, jurídico, económico y político; sufre el gravoso condicionamiento de dinámicas desintegradoras complejas, entre las que tienen una influencia significativa la organización del trabajo y el declive de la fiesta a "tiempo libre". En este sentido, subrayó que el tema del Encuentro de Milán "puede suponer una importante contribución a la defensa y promoción de los valores humanos auténticos en el mundo actual, empezando por  nuevos estilos de vida familiar".
"En ámbito familiar, hay que promover la redistribución de las tareas domésticas y la posibilidad de trabajar fuera del hogar, de común acuerdo por parte de los cónyuges, la asunción de un estilo de vida inspirado en la sobriedad, el cuidado de las relaciones personales, la apertura a la comunidad eclesial y las necesidades de los demás. Finalmente, es necesario -concluyó- que la celebración del día festivo ilumine el sentido de la vida y del trabajo mismo, fortaleciendo la cohesión de la familia y su inclusión en la comunidad en general, reavivando la relación con la persona de Cristo, Señor y Salvador, que nos acompaña en nuestro camino diario".
Por su parte, el obispo auxiliar de Milán, monseñor De Scalzi, señaló que "sería significativo si consiguiéramos acoger en Milán, sobre todo a las familias pobres del sur del mundo. Pienso en los que viven en países donde es difícil hacer oír su voz. Es importante que los representantes de estas familias pueden traer su testimonio de vida y contarnos cómo entienden el trabajo y la fiesta en relación con el núcleo familiar".
Video Papa Benedicto XVI convocando a Encuentro Mundial de Familias en Milán 2012

Fuente: VIS

Actualizado ( Viernes, 24 de Septiembre de 2010 09:27 )